ADVERTENCIA SOBRE CÍRCULOS DE AUTOEDICIÓN

Buenos Aires, Argentina, 9 de enero de 2015

Presente

A los camaradas escritores regados en internet.

 

Desde el año 2009, aproximadamente —y muy probablemente, desde años antes—, un autodenominado “escritor, antologuista y editor” viene llevando a cabo un sistema de edición cooperativa que no es otra cosa que una estafa. El sujeto se contacta con personas y las invita a publicar un libro o participar de una antología, en forma de “círculo de ahorro”. Ofrece sus servicios de talleres literarios, correcciones, etc. Por ello cobra honorarios, aunque inicialmente dice que su colaboración es gratuita. Por las participaciones en antologías y las promesas de publicaciones, cobra mensualmente cuotas que actualiza a valor dólar y dice que con ese dinero va “congelando” el precio del papel en la editorial para la que colabora.
Los abajo firmantes nos hemos visto perjudicados —en mayor o menor medida—, hace unos años ya, por esta estafa. Somos escritores del país y del exterior. El sujeto implementó un sistema de cuotas cooperativas en el que cada autor pagaba una suma mensual para el caso del libro propio y, en el caso de las antologías, el supuesto costo de edición y publicación se repartía entre los autores participantes. “Supuesto” porque casi la totalidad de los libros prometidos no vieron la luz (y estamos hablando de unos cuatro o cinco años atrás). Es decir, nos han estafado, nos han cobrado dinero (en algunos casos, mucho) durante años y las publicaciones no se concretaron.
Las excusas de este sujeto han sido varias, siempre dejando como responsable a la editorial y, en algunos casos, al mismo autor, cuestionando la calidad de los trabajos que él ya había acordado publicar.
Cada vez que alguno quiso reclamar por su dinero o por cualquier inquietud sobre las publicaciones, esta persona nos ha maltratado, descalificado y hasta humillado delante de nuestros compañeros.
Cada uno de nosotros ha concretado una carrera literaria (participación en antologías, en lecturas, en congresos, publicaciones de libros propios), exclusivamente por fuera de este proyecto-estafa, y sin ningún tipo de injerencia por parte de este sujeto.
Fuimos crédulos, confiamos en la palabra de quien, hoy sabemos, ha hecho de la estafa un modus operandi y no hicimos firmar ningún documento, recibo, nada. Confiamos en su “buen nombre” literario y en lo que creíamos una persona de bien. Pero tenemos todo el material escrito de mensajes, propuestas y promesas que nos hizo. Sabemos que continúa engañando a gente, que sigue armando “grupos de autoedición cooperativa”, captando escritores incautos a través de talleres virtuales, páginas de cuentos, etc. Nuestra intención es alertar a las personas que, inocentemente, creen en él y se suman a sus proyectos.
Invitamos a todos los escritores de experiencia y aquellos entusiastas —dentro y fuera de la Argentina— que se puedan encontrar en busca de práctica literaria, tengan prudencia y cuidado al dejar dinero a cambio de promesas. Usen la cabeza y no hagan pagos adelantados antes de investigar a conciencia y solicitar compromiso firmado y recibos por toda cooperación monetaria.
Este individuo es un ladrón y un estafador, y como tal, se vale de artimañas para continuar impune y vivir del dinero ajeno en nombre de la literatura.
Firmantes:
Patricia Kieffer, Álvaro Ruiz de Mendarozqueta, Esteban Moscarda, Giselle Aronson, Odeen Rocha, Francisco Costantini, Alejandra D’Atri, Angélica Santa Olaya, Claudia Cortalezzi, Paula Jansen, Patricio Chaija, Victoria Fargas, Miguel Ángel Dorelo, Gabriela Baade, Alexandra Jamieson Barreiro, Gilda Manso, Gladis López Riquert, Susana Duré, Nanim Rekacz, Carmen Carrillo, Mario Berardi, Patricia Nasello, Guillermo Vidal, Carlos Suchowolsky Kohn, Euge Fluir, Jorgelina Etze, Alejandra Vaca, Oriana Pickmann.

 

 

Me tocó ser parte de este colectivo entre 2010 y 2012, el editor del que se habla, SGVH, reunía cuentos, microficciones y a veces, poemas para formar antologías. Antologías que me llegaban a emocionar, ya que no cualquiera con una trayectoria literaria tan amateur es tomado así nada más para salir en libros que se distribuirían en Buenos Aires. Como se puede prever, ninguna salió a la venta, ni siquiera se imprimió. Me sumé a una antología de CUENTOS NO TAN INFANTILES en diciembre de 2010 pagando 18 USD a través de Pay Pal — en esta dejé de pagar porque no terminé nunca el cuento: hice bien — y a una ANTOLOGÍA DE POESÍA en agosto de 2012 en la cual pagué completa (116 USD) a través de una cuenta Banamex de otra persona a la que el editor solicitó el depósito. De ambos pagos conservo comprobantes.

A cada rato que le pedía cuentas al editor contestaba argumentos como que el libro aún no está listo o que otros autores se habían negado a pagar, provocando retraso e incluso “trabajo gratis” de su parte. Otras veces cuando se le reclamaba de manera más enérgica agregaba a su respuesta que ya no estaba interesado en tener trato con el quejoso —yo mero— y que la retirada del libro provocaba un desajuste que perjudicaba a todos, expulsándome de todo el proyecto por supuesta irresponsabilidad.
La carta que precede este post, es una advertencia que los firmantes decidimos hacer pública para advertir a los que pudieran estar formando parte ahora de otros colectivos, blogs de microficción, grupos de Facebook o cualquier colectivo coordinado por SGVH. La dinámica acostumbrada por él es formar blogs, tallerear cuentos, empezar a formar proyectos de antologías de los más variados temas imaginables, diciendo a los interesados que a través de ese trabajo se publicarán con ayuda de editoriales argentinas. Entre varios de estos proyectos que, dice, serán pagados enteramente por la editorial, encontrarán varios por los cuales les ofrecerá un plan de cuotas en dólares. Ahí es cuando empieza a sacarles dinero y los libros por cuotas son los que de pronto desaparecen y no salen impresos.
Ahora entiendo por qué siempre se negó a realizar libros digitales —lo sugerí en el colectivo en varias ocasiones—, esos no le dejarían ganancias.
En resumen, me costó 134 USD comprender que la carrera súper elogiada de este autor no respaldaba honestidad en el manejo de los recursos.
Debo dejar claro que, con y todo que aprendí mucho durante el tiempo que formé parte del colectivo y conocí muchos escritores que ahora son buenos amigos, se trató de una transa que afectó a más de 40 personas tan solo entre 2009 y 2012. ¡Algunos de ellos dejaron por completo de escribir a causa de la decepción!
De ahí viene, supongo, mi resistencia a los talleres literarios. A escribir se aprende leyendo o escribiendo, no dando dinero quien está más interesado en cobrar que en que escribas.
¿Por qué salir a decir esto hasta ahora?  Porque le teníamos demasiado respeto. Ya no más.
Hagan de cuenta talleres dados por ex becarios del FONCA.
Por fortuna eso no me detuvo.
Pónganse buzos.

Deja un comentario