Esta historia y su contenido son enteramente ficticios

Las ciudades del pasado siempre lucen más luminosas, claras, llenas de ese misterio que encierran las décadas en las que uno — o nuestros padres — no éramos siquiera un experimento fantaseado un par de noches a la semana. Esas ciudades, nacionales o extranjeras, pisadas por personajes que parecieran sacados de cuentos de hadas. Escenarios en sepia que nos…