The chain

Chain keep us together, running in the shadow

The Chain es una canción de Fleetwood Mac de 1977, es la única pieza del album Rumors que está firmada, en los créditos, con los nombres de todos los miembros del grupo: Stevie Nicks — de quien estoy perdidamente enamorado; de la Stevie de los 70, claro —, Lindsey Buckingham, Christine McVie, John McVie, y Mick Fleetwood. Retazos de canciones de álbumes pasados, de rolas que no quedaron en los cortes finales, terminaron siendo una de las canciones que más me gustan de esta banda.

Cuando me pongo a escuchar Fleetwood Mac, es inevitable que piense en mi padre. No se piense mal: mi padre está vivo, no se trata de una de esas reflexiones desde el futuro donde la ausencia paterna hace que el escritor se vuelva un manojo de arrepentimientos. Y es que a veces sí que me entra ese sentimiento, ese terrible sentimiento de ¿qué pasará cuando de verdad me falte un miembro de la familia directa? Ya han muerto mis abuelos de ambos bandos, sólo me quedan abuelas y muchos tíos. Todos los directos, madre, padre, tíos hermanos de éstos, ahí están. La falta de los dos abuelos no la sentí tan fuerte, ambos estuvieron alejados de las familias de una forma u otra: el materno, en la medida en que su personalidad lo fue haciendo cerrado, terco y manchado con mi abuela. Se casaron cuando ella tenía 15 años bajo la tradición post-revolucionaria de “mujeres para el hogar y tener familia”. Cuando murió fue casi como un respiro, sobre todo para mi abuela, que logró iniciar su vida independiente muchas décadas después de lo que podemos estar habituados.

Mi abuelo paterno simplemente desapareció de mi radar cuando yo tenía unos 8 años. Tiempo después supe que había formado otra familia y en parte apoyado por mi padre, lo comprendí. Hay decisiones en la vida que pueden parecer fuertes o hasta ofensivas pero son finalmente eso: parte de la vida. Mi padre fue el que más lo apoyó, los otros hermanos lo rechazaron y por un buen tiempo se le trató al abuelo como si ya hubiera muerto. Quizá simbólicamente sí era una realidad. Al morir, ambas familias nos encontramos en los servicios funerarios, una extraña sensación de saber que el apellido ha viajado en varias direcciones y abrazado muchos espacios.

La mezcla de varias fuerzas puede lograr cosas interesantes. Así como en The Chain.

Ambas familias, la materna y la paterna, son muy diferentes. Ambas educadas de diferente manera en las décadas de la mochéz  de la granfamiliamejicana. Una un poco más cerrada, estricta, que fue desdoblándose poco a poco conforme cada hijo iba haciendo su vida fuera de la casa paterna. Otra, aunque también dentro de lo estricto, tuvo un poco más de libertad. Un universo complejo haber crecido en los setenta.  Mi padre y mi madre combinaron esas características y cualidades; y mi hermano y yo somos los híbridos resultantes de todo ese licuado.

Somos como una canción de Fleetwood Mac.

 

 

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